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Cuando termine

Cuando terminó la cuarentena llovía a cántaros.

Abrieron los bares, cavaron trincheras y brotó la cebada.

No había nadie en la calle, corrían para ponerse a resguardo huyendo del agua, del virus, de la inclemencia.

Cuando terminó no había nadie para celebrarlo, no había nada que conmemorar. Los gatos se refugiaban bajo los coches. Madrid estaba vacío.

O eso me decían.

Largas colas de cebolla. Siempre fuimos muy proclives a desfilar. Para comprar y cuando no se pudo para mendigar.

Cuando todo acabó nadie compartió su soledad era lo único que les quedaba.

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En el principio un libro

Ya es hora de inaugurar este blog y he decidido hacerlo hablando de mis planes, en concreto de los de mi blog.

En este blog deposito toda mi ilusión y vocación literaria, fundamentalmente amateur, pero sobre todo mi amor por los libros con el que quiero manifestar y expresar, sino con palabras, si entre líneas en qué consiste mi mundo, cuáles son sus fronteras y sobre todo por donde discurren sus caminos por su vasta extensión. Sino consigo explicarme al menos que si consiga hacerme entender lo que escriba.

Me encuentro leyendo “Tus pasos en la escalera” de Antonio Muñoz Molina. De entrada os diré que me relaja mucho lo que, a mi modo de ver, es una historia de amor. Quizás me equivoque pero así percibo la novela.

En esta entrada os hablaré de otro de los aspectos a los que irá enfocado este espacio literario, en concreto el de la encuadernación artesanal. Llevo encuadernando de forma amateur casi quince años desde que aprendí en un taller cerca de la calle Arenal en Madrid.

Hacía mucho que no encuadernaba y hace poco volví a embarcarme en los pequeños proyectos “literarios” de revestir y personalizar mundos ajenos hasta hacerlos míos. Recuperar un diccionario fue mi primera incursion.

Actualmente me encuentro enfrascado en un Arias Paz de 1959, “Artículos de costumbres” de Larra, y unos fascículos dedicados a diferentes aspectos de la Segunda Guerra Mundial. En concreto sigo trabajando con el Arias Paz, ese manual de coches ya en desuso del que se imprimió muchas ediciones.

El Arias Paz que estoy terminando de encuadernar ha esperado pacientemente cerca de catorce años para ser acabado. Como los buenos vinos, la pereza y las obligaciones ha ido proporcionando a este manual, abrigado un guaflex rojo, un sabor propio, individual y muy personal. Se trata de una forma muy estilística de decir que se trató de un libro en el que empecé a trabajar, dejé de lado y volví a acoger con el cariño que se merece el hijo pródigo que vuelve. En unos días estará terminado y descansará con el resto de mis libros en la biblioteca. Solo me queda meterle en tapas y pegar las guardas de color. En alguna entrada próxima os dejaré imágenes del tan demorado libro.

Ahora se trata de desentumecerse, recuperar habilidades y desplegar mi mejor encuadernación con tareas inacabadas para dar paso a otras en las que deberé aventurarme de nuevo en la piel y apostaré por el riesgo y la investigación de nuevas formas de encuadernar hasta encontrar mi voz.

Larra espera pacientemente como tantos que vendrán después.

Espero que disfrutéis con mi blog.